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Lo probé en una sesión comparativa pre-IFRA vs post-IFRA en una tienda de niche en Roma. La diferencia es brutal. La primera fórmula tiene una corporeidad que la actual ha perdido. No es nostalgia barata, es química real: ciertos materiales no se pueden reemplazar.
Lo tuve a finales de los 90 cuando todavía se podía conseguir esta formulación en boutiques de Oriente Medio. Recordarlo es recordar una época. Hoy no volvería a comprarlo: he evolucionado hacia perfumes más minimales. Pero como pieza histórica es referencia obligada para entender el lenguaje Amouage de los inicios.
¿La recomprarías? No
Me regalaron un decant de 3ml comprado en una boutique japonesa. La diferencia respecto a la versión actual es enorme: hay una grasa, una opulencia que la fórmula moderna ya no tiene. La civeta hace todo el trabajo. Si tienes la oportunidad de oler la primera formulación al lado de la actual, no hay duda.
¿La recomprarías? Sí
La primera formulación de Gold Woman es densa de una manera que solo los perfumes anteriores a las restricciones IFRA permiten. El absoluto de rosa está en concentración real, no diluido, y se nota en el peso del corazón. La civeta natural construye un fondo cálido y profundamente animal que las reformulaciones de 1998 ya rebajaron. Persistencia 12+ horas.
¿La recomprarías? Sí