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Fumée Sacrée es de las composiciones más coherentes que conozco en el género oriental contemporáneo. La mirra etíope se siente real, con esa nota balsámica casi medicinal. El opopónax cierra el conjunto sin caer en el cliché vainilla-ámbar fácil. Lo uso en otoño e invierno y siempre encuentra su sitio.
¿La recomprarías? Sí