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Lo compré en la boutique de la rue Saint-Honoré en una visita a París. El acorde central es ámbar gris-oud-sándalo de Mysore, pero ejecutado con discreción: nada de ese ámbar pegajoso de las cadenas grandes. La rosa de Mayo del corazón le da un toque femenino que rompe la previsibilidad del género. Lo uso prácticamente todos los días en invierno.
¿La recomprarías? Sí