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Me lo dejaron probar en una visita al archivo Drouot. Honestamente, no es para mí: lo siento demasiado austero, casi clínico. Pero entiendo perfectamente por qué los coleccionistas lo persiguen. Es un documento histórico más que un perfume de uso.
¿La recomprarías? No
Lo probé en una sesión privada en Madrid el año pasado. La impresión inicial es de aspereza, casi de incomodidad, pero conforme avanza se revela una elegancia austera muy particular. No es un perfume para el día a día. Es para los que coleccionan piezas de archivo y buscan entender de dónde viene el género chypre.